jueves, 21 de enero de 2010

Las noches de bohemia

Cuando la escuché por primera vez, me dije eso típico de 'bueno, tú sabe', pero ahora que la voy viendo más detenidamente y tal con las letras, mejora bastante más mi opinión. Buena comparsa, de Juan Carlos Aragón con la dirección de Juan Fernández. Ahí va:



Presentación



Para cantarle al mundo hace falta una voz
que cuando cante se levante y clara suene,
haciendo ruidos de alegría y de dolor.
Tal vez diciendo lo que al mundo le conviene.
Tal vez diciendo lo que no.

En cambio en estos tiempos para cantar aquí,
de corazón y de maneras infinitas,
no necesitas nunca nada que decir:
Bastan las noches de bohemia en la Tacita,
y el mundo entero para mí.

Si la vida es la luna lunera en su cuarto menguante
y las cosas que son pasajeras son poco importantes,
hago así de la vida un placer,
que es hacer lo que dicen que no debo hacer.
Y compruebo que el hombre no sabe
la vida tan bella que deja de lado.
Si la vida es como una aventura,
no hay mayor fortuna que vivirla bien.
Y por eso mi reino no es lo que tengo,
sino lo que hago.

Y por eso, en estos tiempos para cantar aquí,
de corazón y de maneras infinitas.
No necesitas nunca nada que decir:
Bastan las noches de bohemia en La Tacita,
y el mundo entero para mí.

Yo soy como la luciérnaga
que necesita la noche para brillar y vivir.
Y a mi callada manera
saben que soy tan felíz.
Que, de los reyes cualquiera,
se cambiaría por mí.


Aunque no sea chirigotero



Aunque no sea chirigotero
porque no tengo esa gracia,
y me gusta solamente
el carnaval en carnaval.

Avisé a mis colegas y les dije qué pasa,
inventarse un disfraz y vamos a hacer una comparsa,
que parece mentira como va de chunga la vida
y la gente callá.

Y como no se me va a mí
la vida por un premio de ese jurado,
que ni siquiera sabe lo que ha escuchado
me pego el vacilón de poder decir
cositas como esta.

Vuestro concurso de letras
que alguno se empeña en llamar Carnaval,
se ha convertido en memoria anual de las penas,
tanto que en los camerinos ya no huele a vino
ya huele a hospital,
y en vez de un escalofrío provoca cangrena.

Tiene guasa que a esta comparsa
le exijan más gracia que a una chirigota,
y después te fijas en los que ganan
y son los que más dramas sueltan por la boca.

Mi parienta que es muy sevillana
de coña y con ganas ayer me decía:
"yo no sé cómo es la tumba
si esta es la cuna de la alegría".
Y este año el permiso del curro
lo guardo pa ferias que yo pa tragedias,
que yo pa tragedias ya tengo la mía.


Cuatro piratas de Somalia



Cuatro piratas de Somalia
han secuestrado un atunero,
y aunque lleva la icurriña
por lo visto es español.

Y dicen los piratas que quieren dinero,
que si no se los dan matarán marineros,
y pa que no los maten a ver
quién les paga un rescate a un secuestrador.

La compañera del patrón
está movilizando a toda su gente,
y está exigiendo a gritos al presidente
que arregle como sea la situación.

Y dice el presidente:
"comprendo su malestar,
más no crea que el gobierno va a quedarse así,
es una negociación complicada y difícil,
pero tranquila señora
que esto es una historia con final felíz,
que ya bastante tenemos con lo de la crisis".

Al principio suena a disparate
pagar el rescate de unos marineros,
pero los que están dentro del barco
son del País Vasco y eso ya es más serio.
En cuantito que ven que no hay tu tía
y que si no arrían rápido los matan.

Llega de pronto el gobierno,
suelta el dinero y los rescatan.
Y a mí que me han quitao mi trabajo
y mi casa peligra,
a mi quien me libra,
¿a mí quién me libra de to esos piratas?.


Cuplés



Con el mismo grupo
de todos los años nos presentamos para cantarte..
Con el mismo grupo de tó los años del Aragón,
y si no es el mismo es con algún cambio poco importante.
Hasta Juan Fernández se mosqueó y le dijo: -“qué pasa;
cuando cambies de grupo no llame a más gente de mi comparsa!”.
Y Juan Carlos dijo: -“tranquilo, Juan, que próximamente
viá cambiar de grupo pero no voy a llamá a tu gente;
viá llamarte a tí, y ya tú me los traes directamente.

Si alguien te roba un día la felicidad,
y te ves sola abandonada y de rodillas,
y no resistes más dolor ni pesadilla,
vente conmigo, vente y déjate llevar,
vente conmigo, vente y déjate llevar,
y verás cómo es la vida,
cuando la vivas de verdad.


¿Has visto la tele?
Lo de la película de Tom Cruise, ¿no ta enterao?.
Ya tenéis en Cádi un tema gueno pa cannavá..
Jijijiji-já, con los toros esos que san escapao.
Dilo en cannavá, que los toro en Cadi san escapao..
Hasta que le dije mira chaval no seas más pesao.
Que no pasa ná, que están controlao con los cabestros.
Pero tú no vayas, que es peligroso pa tó sus muertos:
Han cogío a tós, menos a tu padre que sigue suelto.

Si alguien te roba un día la felicidad,
y te ves sola abandonada y de rodillas,
y no resistes más dolor ni pesadilla,
vente conmigo, vente y déjate llevar,
vente conmigo, vente y déjate llevar,
y verás cómo es la vida,
cuando la vivas de verdad.



Popurrí



Si quieres ver a la vida de frente
escúcha, hermano, esto que te digo.
Es la receta del hombre caliente
que bebe siempre del árbol prohibido.
Vívela, vívela.. vive la noche y los días
cual si no hubiera más.
Deja crecer tu barba y tu alegría,
y ponle tú la edad.
No importa cuanto se viva si no la manera.
Y no la prestes jamás que se va con cualquiera.
Si a tus dolores los mata la risa
y la miseria te cura el espanto,
ponle tus lágrimas al sol, aprisa,
que nada seca más pronto que un llanto.
Paranu.. paranu.. para nunca verte solo
no dejes de cantar.
Olvida los amores y los odios.
Y vive. Vive ya.

Y hace falta, también,
para saber que la vida se ha vivido,
equivocarse de horizonte y de camino,
andar perdido y caer,
sentir el vértigo, la náusea y el hastío,
ver al diablo cara a cara y apretar,
muerto de frío,
los huesos contra la pared.
Y hace falta, también,
tener fortuna, tener cuna y tener tiempo,
tener el don de ser tú mismo, tu arquitecto
y el arte de envejecer.
Para que el mundo te vea como un caballero,
que se ha reído del amor
y se ha reído del dinero.
Y nadie ha vivido como él.

Y hace falta de vez en cuando
apretar sin miedo el gatillo.
Correr de la policía por el placer de ser perseguido.
Darle una hostia al cabrón del jefe,
coger la puerta y no volver más.
Colgar las bragas de la Decana
en el portón de la Facultad.
Envenenarse hasta perder
los cinco sentidos y el alma.
Salir a hombros de un burdel
de carretera secundaria.
Robarle a un rico sin miramiento
para saber qué es lo que se siente.
Amordazar a un político
y pintarle libertad en la frente.

Y libertad para qué,
si luego nadie sabe qué hacer con ella.
La libertad es un lujo
que muy pocos pueden permitirse.
Como dijo el sabio,
es verdad que “hay esclavos por naturaleza”,
porque es el miedo a la libertad
lo que impide ser libre.
Y la esperanza en un mundo mejor
se convirtió en mi emboscada.
Reventé mi puño y mi canción
luchando por lo que creía.
Y miro al mundo.
Y miro a mis heridas.
Y veo mi sangre derramada..
¡Ya no creo en más revoluciones
que en la tuya y en la mía!.
En nombre de la autoridad
he visto las mayores canalladas.
Y yo que penaba que algún día los gobiernos,
por fin, desaparecerían.
Y, pero como los gobiernos no van a desaparecer,
y yo no me pienso joder
hasta que no llegue al infierno,
digo lo mismo que Jesús..
“perdónalos porque no saben.”
Que cada cual pague por sus males
y cargue con su propia cruz.
Y yo tengo dos que por ahora
nunca se cómo disimular:
Cuando me acabo de emborrachar
y cuando el corazón se me enamora.
Cuando me acabo de emborrachar.
Y cuando el corazón se me enamora..
no lo sé disimular.
Y no lo puedo parar.
Maldita sea la hora..

En la guerra como en el amor para que todo acabe
es necesario verse de cerca.
Es un episodio más en la vida del hombre,
pero en la mujer es su existencia.
Y si ha nacido del alma,
ese amor se te clava enseguida.
Y si un día, de pronto, se olvida,
te resucita y te mata otra vez,
y nadie puede darse a dos amores
en una sola vida.
Por acercarme a sus orillas
caí en el abismo de mi desengaño.
El amor hace a los hombres libre,
pero cuando son libres los hace esclavos.
Con ella cada noche era,
tremenda la ternura y divino el dolor,
y más seguro y menos peligroso,
hacer la guerra que el amor.
Y el mío nació del alma,
como la más terrible aventura.
Y aunque sé que ese amor no se cura.
Su herida siempre me acompañará.
Por eso vivo al calor de los rayos que me da luna.
Yo soy como la luciérnaga
que necesita la noche para brillar y vivir.

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